Letanía de la Soledad III
por Luis Guillermo
Ojalá el amor conociera la justicia
y que no conociera nunca a la derrota
ojalá yo recordara la indiferencia
porque vida se me escapa gota a gota.
Y me molesta la felicidad de los demás
de los que se aman entre besos y abrazos,
los que se aferran a soledades blasfemas
y los que se resignan con miedo al fracaso.
Mi mente está cuerda, mi alma es valiente,
mi mente es el día, mi alma es la noche,
yo soy el agua, tú eres la llama brillante
y voy haciendo de mi soledad un derroche.
Ojalá que mis letras se vuelvan rosas rojas,
ojalá que tus gracias se vuelvan tibios besos,
entonces bailaras para mi como las hojas,
hojas de otoño que caen por su propio peso.
Entonces que amor aprenda a ser eterno,
entonces tus labios aprenderán a ser cobijo
y que tus manos sean mi guarida de loco
así mis palabras encontraran su refugio.


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