jueves, 30 de septiembre de 2010

Hablando de sangre y familia



Hablando de sangre y familia
por Luis Guillermo

Hablando de sangre y familia
ojalá, fueran solo cuatro paredes
ojalá, fueran solo madres y padres,
hermanos, abuelos, tíos, tías.

Hablando de sangre y familia
me di cuenta, no es la sangre en mis venas
me di cuenta, es el cobijo en mis penas
son los recuerdos en mi herencia.

Es más que sangre y apellidos
son los valores y sueños heredados
es honor y orgullo aprendido
de un padre o de los hermanos.

La familia son los que no se van
los que a pesar de todo siempre están,
no siempre los que la misma sangre llevan
porque el pasado han olvidado.

El futuro pronto ha de venir
y si ya el pasado han olvidado
no vale la pena recordar o sufrir
es mejor vivir feliz y reír.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Peregrino


Peregrino
por Luis Guillermo

De versos pasados te he llenado

aún no veo el fin del camino

más de besos al aire he colmado

y estoy harto de estar cansado.


Hay caminos muy largos que terminan,

existen montañas muy difíciles

pero tienen un confortable final

y a los viajeros vuelven felices.


Un sendero fácil me ofreciste

atestado de ficticios te quiero

hermosas sonrisas me regalaste

y en un círculo me enrolaste.


El tiempo me enseño a no pedir,

pero mi alma quería mas de ti

a tu corazón quería ver latir

sin embargo no por el, sino por mi.


Yo ya me harte de ganar batallas,

yo me harte de gastar mis palabras

me canse de admirarte doncella

yo iré a escalar por montañas.


domingo, 19 de septiembre de 2010

La muerte de la humanidad

La muerte de la humanidad

por Luis Guillermo


Ojalá pudiera definir

con sencillas y fuertes voces

el simple concepto de vivir,

palabras revueltas con goces.


Y he aquí el intento

del pequeño poeta terco

que escucho el gran lamento

del alma perdida del eco.


La humanidad está muerta

hace mucho que lo olvidó

y de eso no se percata;

las ilusiones se han ido.


El amor se desangra lento

niega a morirse ignorado,

y solo mantiene contento

al pertinaz enamorado.


La tristeza también padece

el canto bronco de la muerte,

y conserva melancólico

al incansable obstinado.


Felicidad aún sonríe

con un cáncer en su interior,

y felicidad aún sueña

que los muertos venzan el dolor.


La ira cree que sigue viva,

pero son pocos los molestos,

vida ya no es explosiva

ahora todo es funesto.


Y la sorpresa ha caído

cuando todo perdió su brillo.


Y solo estaremos vivos

cuando al llegar al amanecer

una gran proeza sintamos

y que nos podamos sorprender

al ver el cielo estrellado.

Lagrimas volverán a caer

ahuyentando a la rutina,

el alma volverá a sentir

cuando el sufrir y reír

sean parte de cada día.